viernes, 24 de octubre de 2014

UNIDAD DIDÁCTICA 1: CAECILUS Y SU CASA EN POMPEYA

CAECILIUS

Caecilius vivió en Italia durante el s. I d. C.  en la ciudad de Pompeya.  La ciudad estaba situada a los pies del monte Vesubio en la bahía de Nápoles, y pudo tener una población de unos 10000 habitantes. Según los arqueólogos, Caecilius fue un banquero muy rico, que además era prestamista, granjero y se dedicaba a recaudar impuestos.
Probablemente heredó parte de su dinero,  pero probablemente la gran mayoría lo obtuvo de sus negocios, entre ellos una lavandería y varias tiendas.
El nombre completo de Caecilius fue Lucius Caecilius Iucundus. Lucius era su nombre de pila, probablemente un nombre muy moderno para la época. Su segundo nombre, Caecilius, nos muestra que fue miembro de la familia de los Caecilii. En la antigua Roma, los grupos de familia serán muy importantes y existían fuertes vínculos de lealtad entre ellas. Su tercer nombre es el nombre de su propia familia y de sus familiares cercanos. La palabra “Iucundus” quiere decir contento.
Pero solo un ciudadano romano podía tener tres nombres. Un esclavo podía tener solo uno, como Grumio o como Clemens. Como un ciudadano romano, Caecilius no solo tenía el derecho de votar en las elecciones, sino que también estaba totalmente protegido por la ley. Los esclavos que vivían y trabajaban en su casa y sus negocios no tenían derechos. Ellos eran de su propiedad y él podía tratarlos bien o mal, pero siempre como él decidiera; a pesar de ello había una excepción a esta regla, la ley no permitía al amo condenar a un esclavo a muerte si no tenía una buena razón para ello.

METELLA

Metela fue la esposa de Caecilius. Como muchas esposas y madres romanas, tenía una importante posición en su casa. Era responsable de la administración de su casa y tenía que supervisar el trabajo de sus esclavos. Tenía que ser organizada, firme y sensata en el control de los esclavos.
Aunque sus vidas estaban centradas en sus casas, las mujeres casadas podían ir a visitar amigos, comprar e ir a acontecimientos públicos. A veces llevaban sus propios negocios, pero esto no era muy común.


LAS CASAS EN POMPEYA


La casa en la que un hombre rico como Caecilius vivía era un poco diferente al concepto de casa que tenemos hoy. Las casas en Pompeya, como en Roma, tenían pocas ventanas, pequeñas y colocadas muy altas. Pretendían dar luz pero que no entrara el calor del sol.
Normalmente tenían solo una planta baja, pero a veces tenían una segunda planta. Muchas tenían tiendas al lado de la puerta principal que eran alquiladas por el dueño.
El plano de la casa muestra cómo había dos patios de tamaño similar rodeados de habitaciones abiertas al espacio interior.
La entrada principal consistía en una doble puerta muy alta. La palabra latina para esta puerta era Ianua. Después de atravesar la puerta el visitante entra en pequeño pasillo que en seguida le lleva al patio principal, el atrium. Este patio era utilizado para recibir invitados y tenía muy pocos muebles. El tejado de este patio caía dejando un hueco cuadrado en el centro del patio. Justo debajo estaba el impluvium, una especie de piscina construida en mármol que recogía el agua de la lluvia.
Una de las cosas más impactantes del atrium era su sentido del espacio. El techo alto con la luz del cielo entrando en el patio, el gran espacio que ocupaba y la ausencia de muebles contribuye a esta sensación. En una esquina estaba el Lararium, donde se situaban los dioses que protegían la casa y la familia. El suelo estaba decorado con azulejos de mármol o con  mosaicos.
Los muros estaban decorados con pintura. A los Pompeyanos en concreto les gustaba el color rojo, el naranja y el azul; muchas de ellas estaban decoradas con escenas mitológicas.




Alrededor del atrium se situaban las habitaciones y el salón. A estas habitaciones se entraba por una cortina y no por una puerta, como cabría esperar.
Desde esta primera parte de la casa, el invitado podía llegar al segundo patio, el peristylum, rodeado de columnas que encerraban un gran hortus (jardín). Alrededor de la columnata solía estar el  comedor de verano, la cocina, las habitaciones de los esclavos y las despensas. Algunas casas tenían sus propios baños. En el peristylum podía haber y¡una gran fuente y estatuas de mármol de héroes o dioses. Allí los miembros de la familia tomaban el sol y se relajaban.
Los pompeyanos no solamente vivían en este tipo de casas que parecen tan diferentes a las nuestras. Ellos no concebían sus casas como lugares privados restringidos a la familia y los amigos, sino que el amo llevaba su vida social allí.
Los miembros de la familia estaban siempre rodeados de esclavos y no daban a la intimidad tanta importancia como se le da hoy en día.

Solo los ricos vivían en casas como estas, la mayoría vivía en casas más simples. Los tenderos más pobres, por ejemplo, habrían tenido solo una habitación encima de su tienda. En otras ciudades como Roma,  mucha gente vivía en bloques de hasta seis pisos en muy malas condiciones.

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