CAECILIUS
Caecilius vivió en Italia durante el s. I d. C. en la ciudad de Pompeya. La ciudad estaba situada a los pies del monte
Vesubio en la bahía de Nápoles, y pudo tener una población de unos 10000
habitantes. Según los arqueólogos, Caecilius fue un banquero muy rico, que además
era prestamista, granjero y se dedicaba a recaudar impuestos.
Probablemente heredó parte de su dinero,
pero probablemente la gran mayoría lo obtuvo de sus negocios, entre ellos
una lavandería y varias tiendas.
El nombre completo de Caecilius fue Lucius Caecilius Iucundus. Lucius era
su nombre de pila, probablemente un nombre muy moderno para la época. Su
segundo nombre, Caecilius, nos muestra que fue miembro de la familia de los
Caecilii. En la antigua Roma, los grupos de familia serán muy importantes y
existían fuertes vínculos de lealtad entre ellas. Su tercer nombre es el nombre
de su propia familia y de sus familiares cercanos. La palabra “Iucundus” quiere
decir contento.
Pero solo un ciudadano romano podía tener tres nombres. Un esclavo podía tener
solo uno, como Grumio o como Clemens. Como un ciudadano romano, Caecilius no
solo tenía el derecho de votar en las elecciones, sino que también estaba totalmente
protegido por la ley. Los esclavos que vivían y trabajaban en su casa y sus negocios
no tenían derechos. Ellos eran de su propiedad y él podía tratarlos bien o mal,
pero siempre como él decidiera; a pesar de ello había una excepción a esta regla,
la ley no permitía al amo condenar a un esclavo a muerte si no tenía una buena razón
para ello.
METELLA
Metela fue la esposa de Caecilius. Como muchas esposas y madres romanas,
tenía una importante posición en su casa. Era responsable de la administración
de su casa y tenía que supervisar el trabajo de sus esclavos. Tenía que ser
organizada, firme y sensata en el control de los esclavos.
Aunque sus vidas estaban centradas en sus casas, las mujeres casadas podían
ir a visitar amigos, comprar e ir a acontecimientos públicos. A veces llevaban
sus propios negocios, pero esto no era muy común.
LAS CASAS EN POMPEYA
La casa en la que un hombre rico como Caecilius vivía era un
poco diferente al concepto de casa que tenemos hoy. Las casas en Pompeya, como
en Roma, tenían pocas ventanas, pequeñas y colocadas muy altas. Pretendían dar
luz pero que no entrara el calor del sol.
Normalmente tenían solo una planta baja, pero a veces tenían
una segunda planta. Muchas tenían tiendas al lado de la puerta principal que
eran alquiladas por el dueño.
El plano de la casa muestra cómo había dos patios de tamaño
similar rodeados de habitaciones abiertas al espacio interior.
La entrada principal consistía en una doble puerta muy
alta. La palabra latina para esta puerta era Ianua. Después de atravesar la
puerta el visitante entra en pequeño pasillo que en seguida le lleva al patio
principal, el atrium. Este patio era utilizado para recibir invitados y tenía
muy pocos muebles. El tejado de este patio caía dejando un hueco cuadrado en el
centro del patio. Justo debajo estaba el impluvium, una especie de piscina
construida en mármol que recogía el agua de la lluvia.
Una de las cosas más impactantes del atrium era su sentido
del espacio. El techo alto con la luz del cielo entrando en el patio, el gran
espacio que ocupaba y la ausencia de muebles contribuye a esta sensación. En
una esquina estaba el Lararium, donde se situaban los dioses que protegían la
casa y la familia. El suelo estaba decorado con azulejos de mármol o con mosaicos.
Los muros estaban decorados con pintura. A los Pompeyanos en
concreto les gustaba el color rojo, el naranja y el azul; muchas de ellas
estaban decoradas con escenas mitológicas.
Alrededor del atrium se situaban las habitaciones y el salón. A estas habitaciones se entraba por una cortina y no por una puerta, como cabría esperar.
Desde esta primera parte de la casa, el invitado podía llegar
al segundo patio, el peristylum, rodeado de columnas que encerraban un gran
hortus (jardín). Alrededor de la columnata solía estar el comedor de verano, la cocina, las
habitaciones de los esclavos y las despensas. Algunas casas tenían sus propios
baños. En el peristylum podía haber y¡una gran fuente y estatuas de mármol de
héroes o dioses. Allí los miembros de la familia tomaban el sol y se relajaban.
Los pompeyanos no solamente vivían en este tipo de casas que
parecen tan diferentes a las nuestras. Ellos no concebían sus casas como
lugares privados restringidos a la familia y los amigos, sino que el amo
llevaba su vida social allí.
Los miembros de la familia estaban siempre rodeados de
esclavos y no daban a la intimidad tanta importancia como se le da hoy en día.
Solo los ricos vivían en casas como estas, la mayoría vivía
en casas más simples. Los tenderos más pobres, por ejemplo, habrían tenido solo
una habitación encima de su tienda. En otras ciudades como Roma, mucha gente vivía en bloques de hasta seis
pisos en muy malas condiciones.


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